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Viernes, 6 de noviembre de 2026

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¿Qué sustancias químicas se esconden en la piel de las naranjas y mandarinas?

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Ceras, conservantes y productos antifúngicos son algunas de las sustancias que pueden aparecer en su piel y que deben figurar en el etiquetado del producto.

¿Qué sustancias químicas se esconden en la piel de las naranjas y mandarinas?

Las naranjas, mandarinas y otros cítricos que encontramos en los comercios pueden recibir diferentes tratamientos después de su recolección para conservarse durante más tiempo y mantener un aspecto atractivo. 

Según explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entre los tratamientos más habituales se encuentran diferentes tipos de ceras identificadas con códigos como E901, E902, E903, E904, E912 o E914. Su función principal es crear una fina capa sobre la superficie de la fruta que reduce la pérdida de humedad y ayuda a retrasar su deshidratación. Además, aporta el brillo característico que presentan muchos cítricos en los establecimientos.

Junto a estas ceras también pueden utilizarse conservantes, como el sorbato potásico (E202), cuyo objetivo es prolongar la vida útil del alimento y dificultar la proliferación de microorganismos. La utilización de estos aditivos está regulada y autorizada dentro de la Unión Europea.

Otro de los tratamientos habituales son los fungicidas. Sustancias como el imazalil, el tiabendazol, el ortofenilfenol o el pirimetanil pueden emplearse después de la recolección para prevenir la aparición de hongos durante el almacenamiento y transporte de la fruta. En algunos casos, estos productos se aplican durante el lavado de los cítricos o se incorporan a las propias ceras utilizadas posteriormente.

La presencia de estas sustancias no significa que las naranjas o mandarinas sean inseguras para el consumo. Se trata de productos autorizados y sometidos a límites establecidos por la normativa europea. Además, buena parte de estos tratamientos permanecen principalmente sobre la piel del fruto, una parte que normalmente se desecha.

Sin embargo, conviene prestar especial atención cuando la piel se va a utilizar en la cocina. Es habitual emplear ralladura de limón o naranja en postres, introducir rodajas de cítricos en bebidas o utilizar su corteza para aromatizar diferentes recetas. En estos casos, la recomendación es lavar y frotar cuidadosamente la superficie de la fruta antes de utilizarla.

También resulta aconsejable lavarse las manos después de manipular los cítricos y antes de consumir otros alimentos, especialmente después de haber tocado directamente su piel.

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Imagen generada con IA 

Cómo reducir la presencia de estas sustancias

OCU ofrece varias recomendaciones para quienes quieran reducir la presencia de pesticidas y otros tratamientos químicos en su alimentación. Una de ellas es apostar por frutas y verduras de temporada y de proximidad, ya que generalmente requieren menos tratamientos destinados a prolongar su conservación durante largos periodos de almacenamiento o transporte.

Otra posibilidad es elegir productos procedentes de agricultura ecológica. Aun así, estos alimentos también deben lavarse antes de consumirlos, ya que pueden contener tierra, suciedad o microorganismos procedentes de su manipulación y cultivo.

Por último, mantener una alimentación variada y alternar diferentes tipos de frutas y verduras también contribuye a evitar una exposición continuada a las mismas sustancias utilizadas en determinados cultivos.

Y un último consejo: mirar la etiqueta. Cuando los cítricos se venden envasados, los tratamientos aplicados pueden consultarse directamente en el envase. 

Fuente: OCU